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El verde y el azul serían los
colores utilizados para la posterior
clasificación de los residuos
domiciliarios; por eso el objetivo
de la resolución aprobada por los
ediles es trabajar con comercios
mayoristas y minoristas para que
desde sus locales las bolsas se
expendan con esta distinción.
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EJEMPLO. La Farmacia Moderna de
nuestra ciudad, una de las pioneras
en disponer el uso de bolsas
oxi-biodegradables.
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El Concejo Deliberante de Paraná aprobó el
miércoles por unanimidad un proyecto de
resolución por el cual se insta al Ejecutivo
Municipal a iniciar tratativas y arribar a
posteriores acuerdos con comerciales locales
y sus representantes
para que incorporen paulatinamente
la coloración verde y azul
en las bolsas en las que entregan
mercaderías, y también
las de material biodegradable y
oxido-biodegradables, para
facilitar la posterior clasificación
domiciliaria de residuos orgánicos e
inorgánicos respectivamente.
La resolución –que se aprobó en la sesión
del miércoles junto a otra veintena de
iniciativas publicadas en la edición de ayer
de EL DIARIO— apunta a convenir estas
acciones con cadenas de hipermercados,
cámaras de supermercados, centro de
almaceneros y minoristas, sindicato de
empleados de comercio, entre otras entidades
vinculadas con el expendio de bolsas.
CONTROL. Por otra parte, se faculta al
Ejecutivo a que, por el organismo municipal
que corresponda, controle la obligación
asumida por los comerciantes y empresarios y
que requiera la iniciación de una campaña
publicitaria para concientizar a la
población sobre la iniciativa y las ventajas
de la clasificación domiciliaria de residuos.
El proyecto del concejal Gabriel Molina
tiene por objeto contribuir a una solución
integral del problema de la basura en la
ciudad a partir de un eficiente servicio de
recolección de los residuos domiciliarios,
la disposición de los restantes y la
eliminación de los minibasurales. Toma como
antecedentes las experiencias de
clasificación realizadas en los barrios
Padre Kentenich, Paracao y Lomas del Sur y
lo hace extensivo a los vecinos de toda la
ciudad y a otros actores sociales, como
parte de una política sanitaria, difundió
ayer el portal RecintoNet.
En ese sentido, el edil plantea como
“fundamental” el rol que juegan los
proveedores de bolsas a los consumidores en
las compras diarias en hipermercados,
supermercados, negocios y ferias ya que
estos contenedores son uno de los mayores
contaminantes en la ciudad y aparecen
formando minibasurales en predios y baldíos.
Por otra parte, Molina indicó que los
comerciantes pueden proveer bolsas a sus
clientes impresas en los colores azul y
verde, de manera tal que quedan
identificarse cuál sirve para juntar
desechos orgánicos y cuál para inorgánicos,
lo que no representa mayores costos.
Asimismo argumentó que dicha diferenciación
facilitaría la tarea de recolección por el
personal municipal de Limpieza que podría
agrupar por colores las bolsas e, inclusive,
dejar las bolsas azules (inorgánicos) a
disposición de los trabajadores informales
de la basura.
En tanto, planteó que la medida constituirá
una etapa necesaria para que empiece a
sistematizarse la llegada de la basura a la
futura planta de tratamiento de residuos,
sin perjuicio de que en el futuro se
practique la recolección diferenciada por
días.
Alta contaminación
Las bolsitas que entregan los supermercados
y demás comercios para que los clientes se
lleven su mercadería son prácticas y cumplen
su cometido, pero también son altamente
contaminantes.
En principio, son de polietileno o
polipropileno, ambos derivados del petróleo.
Entonces, al hecho de que son fabricadas a
partir de un recurso no renovable, se le
suma que no se degradan con el tiempo.
Por esto, generan innumerables problemas y,
muchas veces, terminan tapando canales o
desagües o impermeabilizando el suelo y
hasta los basurales. Su incineración, por
otra parte, genera gases que resultan
tóxicos para la salud. Así las cosas, el uso
indiscriminado de estas bolsas de plástico
se ha convertido en el principal blanco de
los ambientalistas.
Un consumo en aumento
Según datos de un estudio del Instituto de
Ingeniería Sanitaria de la UBA y el Ceamse,
“el plástico del que están hechas (las
bolsas) es el componente de la basura que
más aumentó en los últimos 35 años. En 1972,
no representaba un porcentaje significativo
(menos del 1%). En cambio, para 2006, un
13,75 % de los residuos fueron plásticos y
la mayor parte correspondieron a bolsas de
polietileno”.
Se calcula que cada familia argentina
descarta cerca de 40 kilos de plástico por
año.
En el caso de las bolsas, sólo un mínimo
porcentaje se recicla. La mayoría termina
obstruyendo cloacas, en mares o ríos donde
pueden afectar la salud de animales o en
basurales donde duran hasta un siglo.
Casos testigo en nuestra ciudad
En nuestra ciudad, aunque no son la mayoría,
hay comercios
que han adoptado el uso de bolsitas
oxi-biodegradables como una forma de no
aumentar la contaminación. Es el caso de la
Farmacia Moderna y del hipermercado Wal Mart
que reemplazó los envases en todos sus
locales argentinos.
La Farmacia Moderna de nuestra ciudad
recambió los tradicionales envases de
plástico hace más de un año, Gladys Taverna
--farmacéutica y dueña de local—comentó en
esa oportunidad a EL DIARIO que “las
cambiamos por las tradicionales porque a los
4 ó 5 meses están degradadas por la acción
de la luz y el contacto con el ambiente. Tan
es así que las tenemos guardadas en bolsas
negras bien cerradas para que no les entre
luz”.
Taverna no
coincidió con quienes tildan a las
oxi-biodegradables de caras. “Cuestan casi
lo mismo que las bolsas de plástico y creo
que es importante que, como comerciantes,
nos comprometamos con el medioambiente”,
dijo.
Quienes concurran a la farmacia en cuestión,
verán en los envases la leyenda: “Esta bolsa
se descompone en pocos meses. Las bolsas
comunes en más de 400 años”. Cabe señalar
que, a simple vista, son iguales que las
tradicionales bolsas de plástico.
Según la página web de Wal Mart, estas
bolsas oxi “incluyen en su proceso de
elaboración un aditivo que rompe los enlaces
de carbono-carbono, transformándose de esta
manera en productos sensibles a la luz
solar, humedad, temperatura, y otros
factores ambientales que inician un proceso
de degradación natural, al mismo tiempo que
mantienen sus propiedades de resistencia y
seguridad en el contacto con los alimentos,
como si se tratase de bolsas tradicionales”.
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